cuando acepto lo que la vida me trae

en el proceso de re-conocimiento tan largo que es la vida, a veces estamos tan despistados que las cuatro o cinco primeras palabras con las que nos presentamos nos llevan a confundir al alter, yo soy una persona normal, era mi presentación,

hasta que me doy cuenta de que soy un auténtico anormal, un verso libre, en muchos aspectos, una persona rara donde las haya, en la forma de pensar, de hacer, de sentir no lo tengo tan claro, ya que tengo un poco bloqueado el sentir, a ver si me recupero,

en ese proceso tan largo, decía, a veces dudamos en exceso, y buscamos la aceptación donde no la vamos a encontrar, fuera, qué dislate, ¿cómo puede buscar un anormal la aprobación fuera, en la sociedad y personas a las que confronta?,

no es raro que las dudax acampen, y se queden a vivir entre nosotras, porque es fácil no dudar cuando el éxito arrasa con todo, y es mucho más difícil mantener ese espíritu cuando no todos los resultados acompañan,

en la noche oscura del alma,

hasta que volvemos a reconectar con nuestra esencia, con el trabajo que hemos venido a hacer, con esas dos preguntas que viven abajo en la U, ¿quién soy yo?, ¿cuál es mi trabajo?,

por medio de un taller, por medio de una terapia, por medio de la llamada de dos amigos que nos dan una palmada en la espalda o una sacudida, a veces nos la merecemos, por un te quiero bien intencionado, por un gesto de un alma amiga,

y en eso andamos, conviviendo con las dudax, despejando dudax, intentado que no sea el ego, nuestro yo chiquitito, el que se ponga al mando a dirigir, yo soy, yo puedo, todos bajo mis órdenes,

intentando que ese espacio en el que la seguridad del futuro, eso que llamamos incertidumbre, no nos coma, intentando practicar la confianza, en lo que está por venir, en las capacidades más sutiles, en lo no manifestado,

en ese latir del corazón tan tenue, es una pena tener tan aislado nuestro corazón, tapado por nuestra respiración y nuestra cháchara mental, incesante, implacable, y por el trajín y el quehacer de cada día,

mientras observo que ese ejercicio que empiezo a realizar hace apenas una semana, hacerme consciente del latido de mi corazón, empieza a hacer sus efectos, ya lo escucho, aquí y allá, ya sólo me queda aprender qué me quiere decir,

ya sólo me queda aprender el lenguaje del corazón.

   así lo vimos…

en el ejercicio de ayer en Piruetas, esa guardería en la que Betina me invita a compartir 7 emociones, quién sabe por qué extraña “causualidad” ayer iniciamos otro viaje para profundizar en el orgullo humilde, esa puerta al desarrollo del ser,

esa puerta que sólo se abre cuando reconocemos que no va a ser lo que yo quiero que sea, como quiero que sea, cuando quiero que sea, ese mensaje tan arraigado por nuestro chiqui-yo, también conocido como ego,

y que la solución va a fluir, si toca, cuando acepto lo que la vida me trae.

dedico estas líneas a mis amigas de Piruetas, Azahara, Nieves, María, Ale, Ana, Betina, muchas gracias por vuestra paciencia ayer, que hoy nos toca evolucionar desde esa frustración de la que hablamos, la octava emoción,

ya sé que hay más, la culpa, el remordimiento, el resentimiento, el odio,

para hablar de los mecanismos de gestión de conflictos, qué feo, de transformación de conflictos, un poco mejor, hasta que un día seamos capaces de apoyarnos en los conflictos, fluir con los conflictos, y bailar con ellos.

en este año áspero, porque mira que ha sido áspero el 2018 en muchos aspectos, lleno de conflictos (intra e interpersonales, y en la vida social y en grupo), observo cómo es una tendencia natural explicar aquello de lo que necesitamos aprender,

y esta trayectoria que me lleva a leer “sentados en el fuego”, de Arnold Mindell, gracias, Iris, “fierce conversations”, conversaciones fieras, gracias, Joseba, y a hacer este taller de Beehive, “leaning in to conflict”, gracias, José María,

3 enfoques para la resolución y transformación de conflictos que viven debajo de este taller en progreso, fluyendo en el conflicto.

el color amarillo, ayer lo explico y hoy lo repito aunque no se entienda, tiene todo que ver con el reino animal, el reino propio del mundo emocional, el reino de las vísceras, de la rabia, de todas las emociones, el tercer reino,

un paso atrás o antes del cuarto, en el que la identidad y el ser humano se hacen presentes, con la ayuda del orgullo humilde y el espectro frío (al azul claro le siguen el índigo y el violeta) de la luz.

y abrazo mi corazón, mira que es sencillo, y el animal que vive en mí, antes de abrazar mi identidad, mi destino de vida (o propósito) y el ser humano en desarrollo, ese anormal que un día, todavía cercano, se presentaba como una persona normal.

organizaciones con espíritu y corazón es posible hoy porque hay personas con corazón y espíritu, creo que ése es el orden.

el lenguaje del corazón es el lenguaje de nuestras emociones, es el lenguaje en el que los conflictos crecen, se transforman, y más adelante, sólo más adelante, se transmutan, con la ayuda de la alquimia,

un proceso por venir en el que el YO SOY, orgullo humilde, sí está presente.

7 emociones es un modelo de responsabilidad emocional creative commons inspirado en la teoría U de Otto Scharmer y en la teoría del color de Goethe que compartimos desde este enlace.

Anuncios

Un comentario en “cuando acepto lo que la vida me trae

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s